sábado, 23 de septiembre de 2017

TALLER DE ESCRITURA. RETO 7: LA FAMILIA PLAYMOBIL

Cuando entramos a casa toda nuestra familia se ha convertido en Playmobil (texto de no más de 155 palabras)

Entró por casa llamándoles, pero no obtuvo respuesta. No estaban. Los juguetes de su hijo pequeño, sembrados por toda la casa...

Espera, llamadas, preguntas a los vecinos,...nada. Se los había tragado la tierra.

Pero se fijó en los Playmobil de su hijo...¡son ellos!

Angustiada recuerda su deseo al soplar las velas del pastel de cumpleaños:"que estén conmigo para siempre"... - Pero el universo la había malinterpretado.

Y así, presa de su amor desesperado, cambió su vida: todos los días guardaba cuidadosamente los muñecos en sus cajitas, hasta la mañana siguiente. Luego decidió hacer más: compró la granja de Playmobil, el parque de atracciones, el centro comercial,...Y la llamaron loca.

Fue acusada de secuestro y, como sólo pedía sus juguetes y contaba absurdas historias sobre ellos, la ingresaron en un psiquiátrico. Los especialistas decidieron separarla de su obsesión. Y fue así como ya, nunca más, recuperó la razón. Ni la vida...


lunes, 11 de septiembre de 2017

DE SEPTIEMBRE A JULIO...

Hace días supe que te habías ido.

Emprendiste un viaje sin retorno y sin despedirte. Un viaje que todos tarde o temprano haremos, aunque tu partida fue temprana. E inesperada.

A golpe de bisturí se te concedió el billete. Y ya. Dejaste de estar entre nosotros. De un plumazo...

Traté de encajar el hecho de que tu belleza imperturbable, tu amor hacia el color y la alegría, tu altruismo...no serían eternos.

El hombre que no envejecía, con su sonrisa dulce, su imagen perfecta, su palabra amable...Aquél que se hizo a sí mismo encontrando un sitio entre los que no tenían uno propio...tenía fecha de retirada.

Aquél que entregó parte de su vida a recibir a los que se libraban de la garganta del mar. Y luego a los niños, dotándoles de luz, vida, carnaval,...Partió sin avisar.

La imagen de tu sonrisa, llena de vida, chocaba con la idea de que no te veríamos más. Con la idea, incluso, de que quizá lo sospecharas, pero no dijiste nada. Y es que lo tuyo siempre fue recibir, no despedir...

Enterarme fue un jarro de agua helada. Me costó reaccionar. Aún no lo creo...Después de días trayéndote a mi recuerdo entre pena, enfado e incredulidad, deduzco que, al fin y al cabo, sí que eres eterno. Imposible enterrar en el olvido la suerte de coincidir, en esta aventura de la vida, con un espíritu libre y hermoso, dotado de una imagen perfecta.

Gracias. Gracias porque la vida, de no ser por seres como tu, seguramente sería menos bella. Gracias por ser eterno.