viernes, 1 de diciembre de 2017

MIENTRAS, LLUEVE...

Llueve. Llueve serenamente y la tarde se aparca.

La humedad eléctrica se empapa.

El agua nos envuelve con su rito tonificante. 


El olor a aire limpio, por fin, lo impregna todo. La tierra mojada que absorbe el sagrado elemento se convierte en matriz, en lugar para la vida.

Caminar sobre los adoquines limpios y escuchar chasquidos a cada paso. Respirar...pensar que el aire no es el de ayer, que se ha transformado, purificado...

La lluvia...la lluvia que se lleva todo lo feo, lo malo, lo sucio,...el agua serena que barre impurezas a ritmo de goteo cristalino.

La vida que revienta verde, tierna, entre adoquines, a modo de improvisado tiesto.

Sería hermoso que algo así se potenciara, elevando aún más si cabe su valor...Y que la lluvia fuera siempre este regalo que, además, arrastrara nuestras miserias, maldades y miedos...sepultándolos a todos en el barranco del olvido.

Mientras, hoy se me enjuaga el alma de agradecimiento. Y es que, de momento llueve, que no es poco....

lunes, 27 de noviembre de 2017

LAS ZAPATILLAS BLANCAS

Una mañana me crucé con ella.

Iba elegantemente vestida, con su falda de traje sastre y su camisa abotonada. Perfectamente conjuntados los colores.

En los pies llevaba enfundadas unas deportivas blancas, flamantes, como recién compradas.



En realidad tenían algo más de un año, pero las trataba con tanto cuidado, que parecía levitar a cada paso.

Alguien que la conocía le preguntó de dónde las había sacado y le contó que eran un regalo de sus hijos.

Cada día les llama y, muchas veces, no le cogen el teléfono. Se sabe algo "pesadilla", pero se siente reconfortada al oír sus voces.

Apenas vienen a visitarla y entiende que los nietos prefieran otros pasatiempos, así que no se los reprocha.

El médico le ha aconsejado caminar y sus hijos, siempre en todo, le han regalado esas zapatillas que la llevan a todas partes. Va a la iglesia, a hacer la compra, al centro de salud,...incluso alguna vez se presenta a ver a los suyos después de horas andando y sin avisar. Montada en su nuevo medio de transporte, consigue verles aunque sea con caras largas. Un saludo rápido con un "nada, que estaba de paso pero ya sigo", le sirven para calmar su apego y le hacen más dulce el camino de vuelta.

La observo alejarse, ligera, con su pelo impoluto y su ropa de señora elegante. Cualquiera reiría el contraste de su aspecto, pero se enternece el alma al saber que, en sus pies, lleva conectado el vínculo con los suyos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

A SOLAS CON SUS PEDAZOS...

Hoy le ha vuelto a suceder...

El monstruo que vive en sus entrañas ha vuelto a hacer acto de presencia. Ha mordido sin piedad su vientre clavando los dientes de sierra en un ataque sostenido y vil. Sin dejarla respirar. Otra vez...

Se pregunta qué ha hecho mal. Se cuestiona cómo es posible tanta lucha, por tanto tiempo, para sacar ese parásito hiriente de su cuerpo...y se viene abajo. No entiende este castigo por ser mujer. No lo comprende. Fuerte, luchadora...no sabe si este cansancio supone una rendición o un reponer fuerzas para seguir adelante. Para resistir...

Pero hoy no. Está demasiado exhausta. Y puede que mañana tampoco, ni la semana que viene. Realmente no tiene ganas de seguir.

Y aunque una voz interior le grita que debe hacerlo, por ella y por todas las que son como ella, se permite caer. Ya habrá tiempo de levantarse...

Este reto le toca superarlo sola. Nadie puede sostener su dolor: ni el físico, ni el del alma. Ese que la tortura, que no la deja sentirse a la altura. Como si ser más o menos hembra se midiera por un rasero.

Ahora calla...espera a retomar fuerzas para continuar. Desconoce si lo hará resignadamente o con más ahínco. No lo sabe. Y no quiere decidirlo ahora. Sólo desea cerrar los ojos y no sentir nada por un  espacio de tiempo.

Ya se levantará, paciencia...Hoy le ha tocado caer con tanta fuerza, que trata de adaptarse al frío y la dureza del suelo. Al golpe que la ha tirado de bruces.

Y se acuerda de Frida. Y quiere ser como ella regalando a todos su propia imagen de resistencia, aún percibiendo que hoy su cuerpo se le ha roto. Que se rompe un poco cada vez. 

Desde los pedazos, planea sacar la fuerza y volver a ponerse en pie.

Ya lo hará, ya...Puede que mañana empiece...

TALLER DE ESCRITURA. RETO 11: LA METAMORFOSIS.

Te despiertas y no reconoces ni la habitación de la casa. Llegan unos niños que no conoces y te abrazan. Te miras en el espejo y no eres quien creías que eras al acostarte. Luego sales a comprar el periódico y te saludan con un nombre que no es el tuyo.

(...)



El quiosquero se alegra de verme. Se emociona. Casi sollozando me pregunta que cómo estoy. Dice que no se puede creer este milagro. Con lo que he pasado...

Se acerca una mujer joven que se tapa la boca ahogando, sin éxito, un grito:

- Ana, ¿cómo estás?

Estoy soñando. Seguro. ¿Quién es Ana? ¿Quién es la mujer que se refleja en el cristal de la marquesina de enfrente?

Me considero una traidora. Soy una gran farsa. Y ellos me tocan, me abrazan, me transmiten su cariño sin conocerme realmente.

- ¡Te veo estupenda! ¿Qué te dicen los médicos?- . Pregunta la chica.

- La verdadera pregunta es...-añade el kiosquero- ¿cómo se siente uno con el corazón de otro ser humano latiendo en su pecho?...Pobre mujer. Bendita sea por su generosidad y que Dios la compense por su mala estrella. Qué curiosa, la vida.

Si ellos supieran...

jueves, 16 de noviembre de 2017

LA PIARA.

Érase una vez una piara de cerdos que, cuando se unía, salía por el mundo a ensuciarlo todo con sus excrementos. Sin respeto ni pudor alguno, se cagaba impunemente en la vida de los demás.

Bromeaban y presumían de sus actos con otros cerdos que, a su vez, guardaban silencio y reían con gran maldad. Como viejos puercos desdentados.


Pero sucedía que los cerdos no se sabían tal cosa. Creían, ilusos de sí, que eran lobos. Y pensaban que sus manchas de mierda ácida y nauseabunda, eran propias de esta especie regia y hermosa.

En otra parte del mundo existía una lobezna muy confusa. Alocada, rebelde,...creía equivocadamente que era tan solo una cerda. Un día se topó con la piara. No recuerda muy bien cómo, pero acabó untada de mierda por todas partes. La obligaron, incluso, a comerla. Y la dejaron tirada cual cerdo degollado en una esquina del matadero.

Nuestra lobezna gritó valiente de rabia. Dio un paso adelante en nombre de toda la comunidad loba, aún a riesgo de ser juzgada por todos. 

Cuando gritó soltó un aullido. Tan lastimero, tan profundo, que no hubo más remedio que escucharla. No se trataba de un aullido propio, sino uno representativo de todas las lobas heridas. Así descubrió quién era en realidad y animó a otras lobas a romper su silencio.

La piara chilla negando ahora su "hazaña" con un grito repugnante y chirriante, difícil de soportar: que la loba quería, dicen. Que disfrutaba revolcándose con ellos en su mierda, dicen. Y que pareció no importarle que la abandonaran sola, indefensa y despellejada.

Es lo que sucede cuando un cerdo juega a ser lobo...que no sabe hacerlo.

La comunidad cerda también chilla. Chilla que no los quiere, que les repudian. Chillan que no están dispuestos a compartir lodazal y comienzan a entender, por primera vez, lo que es sentir asco. 

Algunos les defienden, aún a riesgo de ser expulsados de su especie y es que...hay quien ni siquiera es digno de ser cerdo.

Ahora debe decidir un juez, pero desconocemos su especie. Y lo cierto es que...omitiendo pruebas de peso y admitiendo otras propias de la Santa Inquisición, nos hace sospechar que estamos ante un cerdo con piel de lobo...

Decida el juez-cerdo-lobo lo que decida, la comunidad cerda rechaza ya a la piara. Y si salen a la calle nuevamente, la comunidad loba, la verdadera manada, los vigilará de cerca. Es posible incluso, que todas las lobas que sean dignas de serlo, aquellas que no permiten que nada las coarte, les enseñen cómo actúa un lobo de verdad. Porque no dudarán en despedazarles a dentelladas para defender a los suyos. Sin mierdas que untar. Sólo a garras y dientes...

Porque una loba herida se lame sus dolores y se levanta. Pero un cerdo que ni siquiera es cerdo, chilla y se revuelca por temor, aún sin heridas.

Que cada uno asuma ahora su papel....y es que el cuento, desde la Edad Media, ha cambiado mucho...




sábado, 11 de noviembre de 2017

LA OFRENDA.

Fue con los suyos a pasear en domingo.

Creyó que se sentaría bajo la sombra de los árboles, pero no fue así.

Cuando llegaron al monte no podía creer lo que se presentaba ante sus ojos. Echó a andar, incrédula, y se separó del coche y su familia, sin saber muy bien qué dirigía sus pasos y hacia dónde.

Se sentó en el suelo, manchando su ropa de negro carbón y ceniza mientras observaba, aterrorizada, con sus ojos de niña.

Sólo había negrura...Sólo olía a negrura...

Escondió el rostro entre sus manos y comenzó a llorar desconsolada. No sabe cuánto tiempo lloró, pero un océano salado brotó de sus ventanas al mundo. No podía parar y no sabía que llevara dentro tanta agua de pena. Pero así era.

Cuando apartó las manos empapadas y abrió los ojos, el paisaje brutalmente asesinado sobre el que se había acomodado era ahora un vergel sin parangón.

Los árboles habían retoñado y podía oler flores nunca vistas en aquél paraje.

Pequeños animales correteaban en un lugar tan virgen que, probablemente, fuera ella la primera persona en pisarlo.

Pellizcó sus brazos queriendo parar el sueño burlón. No despertaba...

Pensó que había muerto de amargura y estaba ahora en el paraíso. Trató de volver por el sendero negro que la había llevado hasta allí, pero tampoco existía ya.

Era otra persona, en otro lugar, con un alma distinta...Entendió que sus lágrimas habían obrado el milagro alimentando aquél suelo yermo sediento de amor y arrepentimiento. Justo lo que emanaba su mar de llanto.

Pachamama había recibido su ofrenda y ahora, clemente y agradecida, con todo su amor infinito, la correspondía.



TALLER DE ESCRITURA. RETO 10: LA ADIVINA...

Cuando salen a la calle después de clase se encuentran a una señora contando el futuro de la gente que pasa por su lado. Nadie le hace caso pero tú te detienes a escucharla. 

Escribe lo que te cuenta...

(...)

¿Pero por qué paro? Si sé que la sugestión me dominará...

La mujer, al saberse escuchada, por fin, me clava la mirada:

- Por favor, tienes que ayudarme.

Me pedirá dinero y sólo llevo los cinco euros del párking, así que musito un "tengo prisa, lo siento".

Me agarra del brazo y vomita su argumento:

- Sucederá algo terrible. Mucha gente morirá y no sé cómo evitarlo.

- Pero...¿cómo podría yo ayudarla, señora?

- Advirtámosles. Lo intenté con los trenes de Madrid, con el accidente de Spanair,...Nadie prestó atención.

- Quizá no estamos preparados. Quizá, simplemente, deba suceder. Yo misma no quiero saberlo.

- Sí que quieres...

Sin voluntad para huir, me atrapan sus predicciones. Y sin saber cómo, me veo junto a ella parando a la gente por la calle. Nadie atiende y temo parecer loca, pero soy portadora de una terrible información que, en horas, cambiará nuestras vidas...


sábado, 28 de octubre de 2017

REFLEXIONES DE UNA ANTIGUA EDUCADORA...

Cada día tiene una sensación distinta. Se dirige andando al trabajo y pasa por delante de una pequeña escuela infantil.

Recuerda su antiguo empleo y, sonriendo internamente, se rememora dentro de un aula tratando de atender y enseñar a todos.

La primera semana del inicio del curso veía cómo los padres rondaban, ansiosos, alrededor del recinto, sin caer en la cuenta de que sus pequeños les percibían por el olor y la energía desprendida.

Dentro sólo se escuchaban llantos explosivos, histéricos, angustiados,...ni rastro de las voces de las educadoras. Casi podía verlas deseando doblegarse una y mil veces para consolar a todos. Dos brazos, aquí, resultan pocos para abrazar, para sostener.

Las imagina sentadas en el suelo con los pequeñitos trepando sobre ellas o llamando con gestos al que se aísla llorando en silencio. Incluso revive el regocijo de mirar al que se evade del entorno y juega ajeno al ruido y al terror que vive el resto.

Rememora también, el respeto hacia el que no se deja consolar ni tocar. Cómo la pena le ardía al verles sufrir y tener que mantenerse alejada, pues ganarle era su reto.

Todo ese huracán de energía las deja exhaustas mientras las familias, en una angustia más que justificable, exige que recuerdes cada patrón de comportamiento, cada hábito particular...porque no es posible que dejes llorar a su bebé.

Muchos no son conscientes de que estás preparada para educar, para serenar, pero no haces magia. Tu sola no.

En la segunda semana, cuando pasa y les escucha, los llantos han perdido potencia. Se percibe la música de fondo e incluso la dulce voz de la educadora. Y comienza la transformación.

La tercera semana los llantos son a la llegada, pero empieza a haber entendimiento. Muchos se enferman porque la explosión de su pequeño mundo les ha fulminado y, cuando vuelven, repiten brevemente en bucle el proceso.

En la cuarta semana ya se ha obrado la magia. La comunicación y la confianza dan paso a la serenidad, a las ganas de crear y compartir. Ahora sí es magia...y es gracias a todos: familia, pequeños, equipo educativo,...todo suma.

Sin embargo piensa en si no hay una manera mejor...siendo consciente del papel que vivió durante tanto tiempo y del que viven ahora sus compañeras, se cuestiona si los plazos deben ser tan forzados...Es la incoherencia de una adaptación que se "vende" para niños, pero se realiza en beneficio adulto.

Algo nos debe estar fallando cuando en el proceso, dos brazos no dan para cumplir con su función más hermosa...


TALLER DE ESCRITURA. RETO 9: LAS VOCES INTRUSAS.

Te toca leer tu relato en clase y cuando empiezas a hacerlo salen de tu boca palabras que no has escuchado en tu vida. Tus compañeros miran atentos y te felicitan por lo que has leído. Tu te callas y no comentas nada de lo que ha pasado. Ahora escribe lo que pensarías cuando te quedaras en silencio tras esa lectura.

(...)

Las palabras elogiadas no son las mías. Me siento confusa y avergonzada.

Las voces de mi cabeza...esas que me prohíben confesarle mi amor, las que me obligan a seguir con esta vida y boicotean mis ideas convirtiéndome en rea de mis miedos, quizá me están ganando la batalla.

Hasta ahora sólo sonaban en mí, pero empiezan a manifestarse fuera. A controlarme. O a descontrolarme, no sé...Y convencen. Y gustan. Y enamoran...

¿Será posesión o enfermedad mental? 

Podría sacarles partido pero...¿y si toman definitivamente el control?

Debería pedir ayuda. De hecho, ahora mismo, no sé cuál de ellas habla...


sábado, 14 de octubre de 2017

LÁGRIMAS DE CENIZA

Sucedió una tarde cualquiera.

El cielo se tornó rojo, sucio, macabro,...se tiñó de sufrimiento.

Lenguas rojas de fuego azotaban nuestros campos. Y se desató el dolor: mirábamos a lo alto clamando lluvia, conectando con nuestro chamán interior. Rezando, pidiendo audiencia a cualquier ser superior que pudiera existir: Dios, El Universo, Nuestro Doble Cuántico, Pachamama,...

Valientes soldados en armadura, cargados con agua como única defensa y con la bravura y coraje como escudo, luchaban cuerpo a cuerpo con el diablo que avanzaba furioso. El diablo, el que había tomado forma de aulagas de fuego rodantes como aspas de molino. Gigantes. Tanto, que ni el pobre Alonso Quijano en su locura extrema, los habría enfrentado. El diablo, tragando y reduciendo a cenizas la vida encontrada a su paso.



Pájaros mecánicos escupían agua intentando pararlo todo, tratando de rescatar a los pájaros oriundos de su muerte segura...y la vida escapando...

Llegó la noche. Oscura, tremenda. Como única luz, una antorcha inextinguible. Nos habían cambiado los montes, por un volcán. Entre sueño y vigilia, un rezo. Un deseo: Agua Bendita.

Y Pachamama nos escuchó. Y refrescó la tierra dando tregua a los soldados y a los montes. Tratando de limpiar, sin suerte, el daño cometido por aquella mano demoníaca.

Adiós a los hogares, a animales, a los árboles. Adiós a vivencias, a recuerdos. A compañeros de viaje. La nada oscura los había engullido...

Pero ahora el diablo guarda silencio. Pretende que olvidemos, agazapado, mientras la vida pasa y nos deleita con otros asuntos jugando al despiste. Lo  hace y acalla, con su soberbia insolente, los lamentos y el sentir de una tierra que no es capaz de mirar de frente su obra sin sentir una opresión en el pecho.

Tapa la muerte, en general, y la de Carin, en particular. La ninguniza.

Carin, que eligió amar esta tierra tanto o más que sus hijos. Que enterró bajo un castaño las cenizas de su esposo fallecido, sin sospechar que acabaría uniéndose a él compartiendo un mismo final. Carin, que en vez de correr a la llamada de la seguridad, lo hizo para salvar a sus compañeros fieles y terminó hecha cenizas. Unida a su esposo para siempre por un romanticismo macabro. E inesperado.

Su esposo, cuyo árbol alimentado de su esencia, también engulló el fuego y es que eso... no hay Ave Fénix que lo supere.

A ti, diablo, al que no merece ni una mayúscula en su nombre, sólo me resta decirte que no olvido. A ninguno. Y por más que calles, terminarás quemándote en tu propio fuego porque la evidencia de tu secreto, terminará saliendo a la luz. Ese será tu castigo.

La vida volverá y tu, no estarás invitado.



domingo, 1 de octubre de 2017

TALLER DE ESCRITURA. RETO 8: EL BARCO PIRATA

Unos piratas holandeses desembarcan en la playa de Sardina de Gáldar. No hay nadie, ni tampoco una construcción. Sólo se ve una bandera azul que ondea deshilachada por el viento.

(...)

Después de aquella pelea decidió abandonarle. Con cuerpo y alma heridos por el hombre que tanto amó, huyó de madrugada a las calas de Sardina de Gáldar.

Se bañó desnuda y salió renovada.

Cubrió su piel perlada de agua con un pareo azul de flecos serpenteantes y divisó el barco pirata. Sus hombres remaron en bote hacia la orilla y saltaron corriendo hasta ella.

Se ajustó el pareo, temerosa.

El apuesto líder del grupo le habló con la lengua de su infancia. La de su abuela.

Rememoró la leyenda holandesa del barco pirata que buscaba por las costas a la mujer de la bandera azul. Ella indicaba el lugar a sitiar y los ataques acabarían cuando la musa y el capitán se amaran, al fin.

Aquel barco se lo había tragado el tiempo, como a ella. Pero ahora era libre, estaba preparada y él había sorteado siglos para venir a buscarla.


sábado, 23 de septiembre de 2017

TALLER DE ESCRITURA. RETO 7: LA FAMILIA PLAYMOBIL

Cuando entramos a casa toda nuestra familia se ha convertido en Playmobil (texto de no más de 155 palabras)

Entró por casa llamándoles, pero no obtuvo respuesta. No estaban. Los juguetes de su hijo pequeño, sembrados por toda la casa...

Espera, llamadas, preguntas a los vecinos,...nada. Se los había tragado la tierra.

Pero se fijó en los Playmobil de su hijo...¡son ellos!

Angustiada recuerda su deseo al soplar las velas del pastel de cumpleaños:"que estén conmigo para siempre"... - Pero el universo la había malinterpretado.

Y así, presa de su amor desesperado, cambió su vida: todos los días guardaba cuidadosamente los muñecos en sus cajitas, hasta la mañana siguiente. Luego decidió hacer más: compró la granja de Playmobil, el parque de atracciones, el centro comercial,...Y la llamaron loca.

Fue acusada de secuestro y, como sólo pedía sus juguetes y contaba absurdas historias sobre ellos, la ingresaron en un psiquiátrico. Los especialistas decidieron separarla de su obsesión. Y fue así como ya, nunca más, recuperó la razón. Ni la vida...


lunes, 11 de septiembre de 2017

DE SEPTIEMBRE A JULIO...

Hace días supe que te habías ido.

Emprendiste un viaje sin retorno y sin despedirte. Un viaje que todos tarde o temprano haremos, aunque tu partida fue temprana. E inesperada.

A golpe de bisturí se te concedió el billete. Y ya. Dejaste de estar entre nosotros. De un plumazo...

Traté de encajar el hecho de que tu belleza imperturbable, tu amor hacia el color y la alegría, tu altruismo...no serían eternos.

El hombre que no envejecía, con su sonrisa dulce, su imagen perfecta, su palabra amable...Aquél que se hizo a sí mismo encontrando un sitio entre los que no tenían uno propio...tenía fecha de retirada.

Aquél que entregó parte de su vida a recibir a los que se libraban de la garganta del mar. Y luego a los niños, dotándoles de luz, vida, carnaval,...Partió sin avisar.

La imagen de tu sonrisa, llena de vida, chocaba con la idea de que no te veríamos más. Con la idea, incluso, de que quizá lo sospecharas, pero no dijiste nada. Y es que lo tuyo siempre fue recibir, no despedir...

Enterarme fue un jarro de agua helada. Me costó reaccionar. Aún no lo creo...Después de días trayéndote a mi recuerdo entre pena, enfado e incredulidad, deduzco que, al fin y al cabo, sí que eres eterno. Imposible enterrar en el olvido la suerte de coincidir, en esta aventura de la vida, con un espíritu libre y hermoso, dotado de una imagen perfecta.

Gracias. Gracias porque la vida, de no ser por seres como tu, seguramente sería menos bella. Gracias por ser eterno.


jueves, 31 de agosto de 2017

TALLER DE ESCRITURA. RETO 6: LOS LUNES ETERNOS.

Imaginemos que nos obligan a vivir los lunes eternamente. Se eliminan los otros seis días de la semana y será lunes cada mañana que nos despertemos. Para ello se han puesto de acuerdo todos los países del planeta, por vez primera (Escribir un relato de no más de 155 palabras).

(...)

Lunes en bucle. Lunes perpetuos, nos imponen.

Una vez escuché que el mañana es una utopía. Que el ayer es historia, el mañana no existe y el presente es un regalo. Tenemos el presente. Aunque se llame lunes cada día.

¿Quién convence a un refugiado de que los días son diferentes? ¿Y a un preso en cadena perpetua? ¿Qué sentido tiene, el nombre de los días, para cualquier ciudadano de un país en guerra? ¿Y para los que se juegan la vida cruzando un mar que se los traga? Ellos carecen del regalo del presente. Pues es su bucle, su tortura.

Pero nuestros días son variables. Aún somos lujosamente libres para hacer cada uno distinto al anterior.

Concluyo que el verdadero despropósito está en la burla que los gobiernos hacen ignorando a aquellos olvidados. Ocultan su vergüenza desviando nuestra atención. Y hay tanto por arreglar, que esta estupidez de los lunes me parece imperdonable.


domingo, 20 de agosto de 2017

LA NOVELISTA.

Pasaba todos los días a leerle una historia.

Su abuela había quedado ciega por la diabetes y habían llegado a un acuerdo: una historia por otra.

Le leía novelas de amor, de aventuras, de misterio, de terror,...Le leía el periódico, pues prefería escuchar las noticias en su voz que en los noticiarios. Y su abuela, como pago, le relataba sus propios cuentos.

Le contaba sucesos de su vida, de la vida de otros, o frutos de su imaginación. Era una oradora espléndida.

Recordaba cómo, cuando era niña, prefería quedarse en casa ayudándola a cocinar o lavar, sólo para que le regalase historias. Entre el aroma de los guisos, el chasquido de los fritos o la espuma blanca de una pastilla de jabón, su abuela siempre le proporcionaba un cuento.

En su adolescencia decidió escribir todas aquellas historias. Todas eran diferentes. Y comprendió que las que no hubiera inmortalizado ya, no podrían recuperarse. Cuadernos y cuadernos se llenaban de palabras, recogiendo y transcribiendo los sonidos que emitía aquella boca surcada de arrugas y experiencias.

Siempre deseó ser escritora. Consideraba que su imaginación estaba atrofiada, así que su abuela se convirtió en su musa y su complemento perfecto.


Salía de trabajar e iba corriendo a verla para efectuar el trueque y fue así como acumuló historias que le proporcionaron una larga vida literaria.

Para cuando su amada abuela partió, tenía material e ideas infinitas. Nunca le daría tiempo a publicarlas todas...

viernes, 18 de agosto de 2017

TALLER DE ESCRITURA. RETO 5: EL GLOBO.

Un niño de cinco años con un globo recién comprado. El globo representa el castillo de Elsa (Frozen). El niño se despista y el globo vuela lejos y se pierde en el cielo... (Escribir un relato de no más de 155 palabras).
(...)

- Mamá...
- Bueno, le has liberado, viajará a donde quiera.
- ¿Y si lo derrite el sol?


- Verás...Una vez un señor, Dédalo, fue apresado con su hijo Ícaro. Dédalo era muy listo y fabricó unas alas de madera y plumas que pegó con cera. Pero la cera se derrite con el calor...

Le puso las alas a Ícaro y le advirtió que si volaba bajo, caería al mar. Y si volaba alto, se quemaría con el sol.

Ícaro voló pero al ver el sol, tan hermoso, quiso tocarlo. La cera se derritió y el muchacho cayó al mar y se ahogó.

Muchos creen que Ícaro fue tonto, pero yo pienso que fue tan feliz, que mereció la pena. Era libre.

Así que si tu globo decide viajar por el mundo, bien por él. Y si decide acercarse al sol, bien por él ¿Qué opinas?

- Que quiero volar.

La madre ríe, divertida:

- Volarás, sé que volarás.

jueves, 10 de agosto de 2017

EL DESENCUENTRO

Se sentó en un banco del parque. Observó el entorno tan conocido por sus sonidos, sus olores...Era el mismo banco de siempre, aunque ella ya no estaba.

Miró sus manos, los pliegues de sus nudillos, la forma de sus uñas, las venas de sus dorsos...le parecían hermosas y únicas.

Cuando era joven sufrió un accidente en el que quedó ciego. Con sólo 28 años perdió su trabajo y a muchos de sus amigos, pues no supieron adaptarse (ni siquiera él) a su nueva situación. Le fue necesario aprender a ver la vida de otra manera: con las manos, los oídos, el olfato,...y con el corazón.

Hacía tan sólo un mes, los médicos habían solucionado su problema mediante una intervención, consiguiendo devolverle su antigua capacidad.

Antes de entrar a quirófano se despidió de Luna, su compañera. La perrita había sido sus ojos todo este tiempo y, por fin, podría darle una jubilación a la altura. Ahora ambos verían el mundo en conjunto. Cada uno con su prisma...

Pero al recuperar la vista se vio solo. Sus amigos, los del mundo invidente, no supieron adaptarse a su nueva situación (ni siquiera Luna).



Cuando volvió a casa del hospital encontró al animal inerte, ausente el latido en su pecho, y se sentó a llorarla durante días...

Hoy había decidido ir al mismo parque de siempre para recordarla, pero no podría...De la misma manera que Luna necesitaba sus ojos vacíos para poder existir, él debía cerrarlos para recordarla. Aún y así su recuerdo era vago, incompleto...Ya no podía tocarla.

TALLER DE ESCRITURA. RETO 4. LOS ABUELOS

"Llegas a casa. Enciendes la tele. Sintonizas el canal que sueles ver habitualmente mientras cenas y, en la pantalla, aparecen tus abuelos recién casados, sentados a una mesa, hablando de sus proyectos futuros." (Escribir un relato de no más de 155 palabras).

(...)

Se me atraganta la cena. Ni siquiera pienso en lo inverosímil de la situación:

Los bellísimos ojos verdes de mi abuela irradian ilusión. Deseo informarla de lo que sucederá: tres hijitas fallecidas. Tristeza, mucha tristeza. Y mucha miseria...

Quiero pedirle que no la pague con sus hijas vivas. Que las quiera, que las abrace, que ellas no se le irán. Que se aferre a quien está pero...¿quién le cuestiona a una madre como gestionar semejante dolor?

En mi abuelo veo a todo un galán. A la versión más hermosa de Errol Flynn. Mucho más hermosa. También deseo decirle que, llegado el momento, no calle su dolor. Que no lo ahogue en coñac. Que no mire a otro lado.

Les observo jóvenes, bellos, en color. Tan vivos...Y decido que no debo avisarles de nada. Y que quizá su destino cambie. Ahora, que ya no viven como imágenes en sepia.


miércoles, 2 de agosto de 2017

LAS DOS MUJERES

Andaba rápida y distraídamente por la calle. Pensaba en sus cosas y en lo que tenía planeado hacer durante la mañana, pues llevaba el tiempo justo.

Al doblar la esquina se topó con dos mujeres que miraban un escaparate y, al verla aparecer, la mayor de ellas la miró como escrutándola, con miedo, con prudencia,...pero pareció pasar su filtro y se dirigió a ella.

Le preguntó que si podía decirle cuál era el precio del artículo que le interesaba del escaparate, que le habían encargado llevarlo, pero no sabía si se trataba de eso. Colgado a su lado tenía un enorme cartel con el nombre del producto y el precio...¿Qué dudas podía tener?

Al notar su cara de desconcierto, la señora empezó a dar explicaciones, asegurando que se lo habían pedido para algo que ella no sabía que se usaba. Parecía querer jugar al despiste...fue un encuentro extraño...Ella le contestó que sí, que era lo que buscaba, y la señora le dio las gracias con mucha sinceridad y alivio. Al alejarse de ellas, la mujer más joven le dio un suave apretón en el antebrazo y le dedicó una noble sonrisa de agradecimiento.

Ella siguió su camino sin entender bien qué acababa de pasar. Y, de repente, cayó en la cuenta: ¡no sabían leer!

Inmediatamente sintió un cúmulo de sensaciones dentro de sí: falta de comprensión, incredulidad, lástima, tristeza,...no sabía cuál era la emoción predominante. Darse cuenta de aquello le había sacudido del todo: ¿Cómo era posible? Las dos mujeres no eran tan mayores (la joven, incluso, tendría su edad). No eran extranjeras. Una de ellas llevaba gafas...Sólo era posible que no supieran lo que decía el cartel.

De repente olvidó la mayor parte de las cosas que pensaba hacer durante la mañana y empezó a vagar por las calles dándole vueltas a una idea: ¿Cómo se puede vivir sin leer?

En un mundo como éste, tener que fiarte de lo que te aseguran los extraños, no saber lo que firmas, no comprender ni las instrucciones de uso, ni las contraindicaciones, ni las facturas, ni las cartas de amor...No poder dejar ni recibir con la misma emoción, una nota avisando de que llegas a tal hora o de felicitación por un cumpleaños en el que no podrán verte...una nota de despedida, una confesión privada,...

No entrar en la evasión de la propia vida viviendo la vida de otros a través de los libros...perderse historias, viajes, amores, desamores, alegrías, tristezas,... perderse las palabras.

Llegó a verlas como a ciegas o a sordas. Como a personas con dificultades que sobreviven, pero que no se imaginan lo que se pierden porque no lo han tenido nunca...y pensó que ésta, sin embargo, era una discapacidad elegida. Aún así, le sobrecogió la manera en la que se habían dirigido a ella e incluso el gesto de despedida de la segunda mujer: habían conectado con ella desde la femeneidad, desde la ternura de una mirada y el contacto de una mano que quería sentirse cómplice. Quizá así era como habían sobrevivido...depurando otros medios de comunicación más primitivos que, a pesar de encontrarse tan lejos de su realidad, la habían traído de vuelta a su propia esencia.

Cuando se dio cuenta, había llegado a casa y, presa de todo lo que venía meditando, no fue capaz de volver a salir para hacer los recados. Decidió sentarse al lado de la ventana, abrir un libro, y volver a agradecer la gran suerte de la que era portadora. Ojalá estuvieran allí aquellas dos mujeres: habría leído y escrito para ellas. Y, si lo hubieran deseado, les habría enseñado a hacerlo por sí mismas.


TALLER DE ESCRITURA. RETO 3: EL MENSAJE DE WHATSAPP

Me conecto a whatsapp y encuentro un mensaje de alguien que no conozco. Sólo aparece una fecha: 07/09/2026 (escribir un relato de no más de 155 palabras con lo que sucede a raíz de esta introducción).

(...)

Pregunto quién es pero nadie responde. Por la noche se repite el mensaje. Vuelvo a preguntar. No hay respuesta...



Busco información sobre premoniciones, desastres meteorológicos, meteoritos, teorías extraterrestres,...nada.

A la mañana siguiente, un whatsapp explicativo: "Soy tu yo del futuro. Debes recordar esta fecha. En diez años la tecnología ha evolucionado hasta permitirnos contactar con personas del pasado y yo, he querido darme esta información.
Ahora controlan nuestros datos y costumbres, pero también nuestro tiempo. Se quedan nuestra historia.
No necesitas saber más, pero memoriza la fecha y, llegado el momento, permite que tu corazón te guíe".

Intento responder y el teléfono se apaga ¿Seré estúpida? ¿Y si he activado un virus y me ha estropeado el móvil?

Pero logro encenderlo...y la conversación ha desaparecido.

Me sigo sintiendo algo tonta, pero anoto la fecha. Nunca se sabe...


domingo, 23 de julio de 2017

SEÑALES...

Llevaba tiempo preguntándose cuándo se había sentido una niña por última vez .

Comprando fruta en el supermercado, entre productos semi-frescos recién sacados de cámaras de frío, sintió una revelación: en medio de cerezas y papayas alcanzó a ver un pequeño grano de color rojo brillante. Una semiesfera casi perfecta, del tono maduro de las fresas en su punto y con el brillo natural y vivo que superaba el resplandor inerte de las ceras artificiales de la fruta.



Una sonrisa se soltó de su rostro, nostálgica y agradecida, y rememoró sus reflexiones infantiles: "Los sarantontones son como gitanitas con alas".



Pensó en recoger al bichito y soltarle en la calle, pero ver al frutero tan malencarado le hizo creer que quizá su función era alegrarle el día a otros. Así que se alejó, convencida de que el universo le había respondido, y de que no todos los días se tiene la fortuna de encontrar vida como esa en un bodegón de naturaleza muerta.

viernes, 21 de julio de 2017

DIARIO DE UNA ESPÍA

Era una espía rusa.

Su vida había transcurrido entre complicadas misiones en las que se había jugado la vida. Tantas veces...


Había amado y dejado marchar o desaparecido sin dar explicaciones. Rompiendo corazones de hombres íntegros que habrían dado por ella hasta el pulso de sus venas.

Decidió no ser madre, como otras tantas mujeres...pero con la tristeza de haberlo deseado tanto que sus entrañas gritaban de desolación. No era una persona. Era una espía.

Se había prostituido en alguna de sus misiones.

En cada nueva trama de su existencia sabía que podría suceder cualquier cosa. Su cuerpo no le pertenecía. Era una pieza en el tablero de la mafia. La mejor.

Con sus manos había parado, para siempre, el aliento de muchos hombres y mujeres dispuestos a todo. No lo sentía por ninguno. O eran seres indeseables o eran daños colaterales de alguna misión imprescindible. Muchas veces, aún siendo inocentes, era preferible la muerte de uno frente a la de cientos.

Su cuerpo firme, fuerte, esbelto, atlético,...se había entrenado para mantenerlo.

Sin vida personal, sin sueños tontos que cumplir, esperaba morir joven o envejecer formando parte de los altos mandos de su organización. No existía otra cosa en su mundo.

Ahora trabajaba en un centro hospitalario. Debía dar con el objetivo y aniquilarlo, pues la misión lo requería. Observaba a aquellos auxiliares ataviados con bata blanca, que la exasperaban. Trataban a todos como si fueran idiotas. Cuando en realidad, si conocieran tan sólo un resquicio de su existencia, se mearían de miedo encima. Pobres diablos...

- Vamos, Doña Eugenia, es la hora de su gimnasia.- Le dice uno.

Es bien guapo. Perfectamente podría sumarlo a su lista de amantes, pues la espera de entrar en acción se estaba eternizando. Sería un entretenimiento perfecto. Pero no debía perder la concentración ahora...Algo le decía que estaba cerca del desenlace. Una lástima tener que renunciar a ese placer, pero lo primordial era el cumplimiento de la misión. Quizá al acabar....

El auxiliar siente verdadera empatía y lástima por aquella mujer. La ve tan misteriosa, tan inaccesible...es desolador observar cómo se marchita cada día. Siempre tan sola...Su familia no viene a visitarla y su hijo había dicho, literalmente, al entregar sus papeles en admisión: "No puedo con esta vieja loca. Háganse cargo de ella".



Ambos se alejan por el sendero que lleva a la sala de fisioterapia. El joven auxiliar empuja la silla de Doña Eugenia, mientras el sol matutino dibuja sus siluetas. Avanzan, en silencio, hacia un nuevo día. Cada cual inmerso en sus pensamientos...

lunes, 17 de julio de 2017

TALLER DE ESCRITURA. RETO 2. EL LIBRO

Salgo de clase y decido comprar un libro. Cuando lo comienzo a leer, veo que el argumento cuenta mi vida, llegando a recordarme historias propias que tenía olvidadas o secretos personales que nadie conoce (elaborar un relato que no supere las 155 palabras).

Cierro el libro de golpe, abrumada, desconcertada. Observo la portada buscando respuestas: "La vida". Anónimo.

Intento ordenar mis pensamientos...si alguna vez hubiera escrito un diario, sería este.



Busco el título en Google: no hay resultados.

Vuelvo al bazar y pregunto si tienen más ejemplares: es el último de una edición limitada y no recuerdan cuántos han vendido.

Salgo del bazar y llamo a la editorial, pero hasta el lunes no me atenderán.

Me pregunto si, al margen de descubrir las razones de esto, deseo leer hasta el final: ver pasar toda tu vida ante tus ojos en un momento parece una oscura premonición. Creo que no es buena idea acabarlo. No lo haré.

Decidida (y supersticiosa), decido donarlo a la biblioteca. No soy capaz de destruirlo, pues los libros son sagrados y no puedo permitir, como escribiría Cervantes, "la muerte de aquellos inocentes".

sábado, 15 de julio de 2017

TALLER DE ESCRITURA. RETO 1: LA MUJER DE LA AVENIDA.

"Una mujer camina sola por la Avenida Marítima antes del amanecer. Voy camino del aeropuerto y estoy sentada en el asiento trasero de un coche. La miro: viste elegantemente y lleva tacones. Se cruzan nuestras miradas..." (escribir un relato que no supere las 155 palabras).



...Y me veo en sus ojos. ¡Soy yo! Mi mente se dispara intentando entender...Como hace días, cuando supe que era adoptada.

Arriesgándome a perder mi vuelo le digo al taxista que pare. Debo hablar con ella.

Salgo del coche a su encuentro. Se gira y me observa: primero, curiosidad. Después, asombro.

Superada la impresión inicial, conversamos: es palmera y vive aquí hace semanas. Ahora está volviendo de un viaje a Madrid.

Curioso...a Madrid pretendo llegar hoy...

Intercambiamos contactos, pero anoto su número y...¡es el mío!

Levanto la vista y ya no está. Tampoco el taxi. Y entonces, un sobresalto: ¡el despertador!

Me levanto y me lavo la cara: el agua desincrusta el sueño totalmente, que resbala por mi piel y se pierde para siempre desagüe abajo.

Evoco mi conversación con mamá: punzada en el estómago...el secreto duele al asomar.

- Vuelve en tí, anda...

Llamo a un taxi. Me voy a Madrid.

jueves, 13 de julio de 2017

20 AÑOS NO ES NADA (2ª PARTE)

Yo tenía 20 años. Él, 29.

Yo era una chiquilla asustada: por el futuro, por la inexperiencia, por la vida,...

Él se dedicaba a la política. Era concejal de un partido con el que nunca me sentí identificada. Pero eso, en realidad, no tiene ninguna transcendencia.

Después de haber visto nacer a un hombre desde el agujero del suelo de una fábrica, después de haber presenciado su mirada de terror y de alegrarnos de que volviera a la vida, no se nos dio un respiro. Y él...él se llevó la peor parte.

Le sacaron de su vida desde una estación de tren y, sin ningún arte de magia, fue introducido a la fuerza en un coche. Él, que siempre se negó a llevar escolta, a pesar de vivir en un "punto caliente" del país.

Inmediatamente, se nos informó de lo sucedido: le habían secuestrado. Igual que al renacido. Pero esta vez, con la amenaza de sacrificarle si no se les daba lo que querían. 48 horas. Y empezó la cuenta atrás...

Noticiarios, programas especiales, radio, manifestaciones,...y el tiempo pasaba. El despliegue policial se puso a prueba y no hubo rincón que no se registrara...menos el adecuado.

Mareas humanas, manos alzadas, lazos azules y un solo sentimiento. Un solo grito: BASTA YA.



Gordos, flacos, altos, feos, bajos, guapos, rubios,...

Abogados, estudiantes, jubilados, niños, adolescentes, amas de casa, maestros, obreros, panaderos, hosteleros, taxistas,...todos marchábamos con el mismo fin: el sentimiento compartido de un deseo. La exigencia unificada de una libertad que nunca debió ser arrebatada.

Llorar de rabia, luego de esperanza. Pensar que aquella "Crónica de una muerte anunciada" quizá no terminara siendo tal. Hablar de ello a todas horas, durante dos días. Soñar con ello. Autoconvencernos de que era un farol y que teníamos en nuestra mano el poder de parar esa barbarie. Porque ya estaba bien. El vaso estaba rebosante, colmado, desde hacía tiempo. No lo cambiaríamos por otro mayor con el fin de seguir aguantando. ¿A qué venía esa desfachatez, esa provocación...?Tendrían que venir a por nosotros, en todo caso. Éramos más, mejores personas,...no podían ganar.

¿Y él? Solo. Encerrado en un agujero...¿sería consciente de su situación real? Daba igual...Llegado el momento, impacto ardiente en la nuca...rodillas al suelo...nuevo impacto...todo negro...Se acabó.

La sensación de derrota fue inmensa. Llantos de rabia, de dolor, de impotencia,...deseos de despertar. No podía ser cierto...Pero no despertamos. Ninguno...Todos deseamos tomarle el pulso y dar con él...Pero no despertamos: ni nosotros de nuestra pesadilla, ni él de su descanso forzado sobre un manto verde...Verde y rojo.

Y volvimos a la calle. Las avenidas se llenaron de gente en todas las ciudades de España. Todos necesitábamos compartir nuestro sentimiento. Algunos salimos con la intención de gritarles que no se les perdonaba. Que ya estaba bien. Que ellos mismos habían marcado su final....pero nos encontramos con personas que marchaban en silencio, llorosas...Con gente cabizbaja que había malgastado su rabia en las últimas 48 horas y a la que ahora sólo les quedaba la pena. Todos, unidos, marchamos con la conciencia de que acudíamos a un entierro. Y así fue.



20 años después, considero que Ortega Lara y Miguel Ángel Blanco lograron movilizar un país entero. Pienso que, con ellos, les llegó la representación a todas esas víctimas olvidadas del terrorismo en España y, por fin, todos nos hicimos partícipes de ese dolor y de esa injusticia. 

Pero está claro que nunca llueve a gusto de todos...en un país donde la religión ha sido más castrante que justa, muchos pretenden "beatificar socialmente" la imagen de Miguel Ángel. Yo pienso que todas las víctimas de tantos años de terrorismo etarra merecen un mismo reconocimiento: el respeto. La diferencia, con Miguel Ángel, es que nos amenazaron a todos. Y todos nos hicimos partícipes de esa lucha y deseamos con toda nuestra alma que le liberaran o que le encontraran con vida. Porque fue un secuestro expréss, cruel y en directo, que se metió por medio de la tele en nuestras casas. Y porque si acababa bien, acabaría bien para todos.

A pesar del tiempo transcurrido, de vez en cuando me acuerdo de Miguel Ángel Blanco y de lo que significó para mí estar presente en ese momento de la historia de España. Sigo sintiendo rabia y la cicatriz sigue doliendo cuando la toco, pero asumo que lo más bello de todo es que gracias a él y al peso de la memoria de todos los anteriores, fuimos, por fin, Fuenteovejuna. Mantenerle vivo, a él y al resto, sólo dependerá de que no le olvidemos y de que su memoria no sea manchada por la lacra de los intereses políticos o los debates sin sentido de las redes sociales. Porque eso, no es respeto.

Y observando la facilidad con que aquellas heridas se vuelven a abrir al recordar, así como la ligereza con la que nos atacamos vilmente cuando no estamos de acuerdo en estos asuntos, descubro que hemos olvidado el valor de lo aprendido...Y me reafirmo, una vez más, en que veinte años no son nada...




domingo, 2 de julio de 2017

20 AÑOS NO ES NADA...

Al menos no en mi memoria...

20 años, 532 días, 17/01/1996, 3 metros de largo, 2.5 de ancho, 1.8 de alto, 56 cm de diámetro, 3 compartimentos, 23 kilos menos...

Parecen meras cifras, pero es el giro de una vida. Ayer leí la noticia: "20 años de la liberación de Ortega Lara", quien fue secuestrado un 17 de enero de 1996 y liberado 532 días después.

Casi año y medio...¿Te lo puedes imaginar?...Una persona está sin trabajo año y medio y se desespera.

Hay quien tiene pareja y al año y medio se da cuenta de que no siente lo mismo hacia ella, para bien o para mal.

Un bebé de año y medio ha evolucionado en su desarrollo de forma impresionante.

El opositor que pasa año y medio preparándose sus pruebas, se siente seguro ante ellas.

Un enfermo grave cambia en ese tiempo, ya sea hacia la mejora o hacia la muerte.

¿Pero qué pasa cuando alguien decide arrebatarte la vida durante ese tiempo? El reloj se para...tan solo el ruido de las máquinas te hace pensar que se trata de un nuevo día. Pero tú sigues ahí, casi sin luz, con el cubo de mierda a un lado y el de agua al otro, cerrando los ojos muy a menudo para intentar rememorar la luz del sol y el olor de los tuyos...nada. Otro día más.

Entre llantos silenciosos, lamentos ahogados y conversaciones internas, tratas de pasar las horas leyendo (benditos libros) y soñando con volver a casa. El olor es tan nauseabundo ahí adentro, que añoras hasta el aroma de tu comida más odiada. Quieres abrazar a tu mujer, tomar a tu hijo en brazos, sacar a pasear a tu perro y hasta salir a tirar la basura cuando todos se escaquean.

Esa mancha de humedad en la pared, te recuerda a algo...es como el árbol que tienes a la entrada de casa. Tu casa...con tu agua caliente, tus mantas peludas, tus zapatillas de andar por casa,...Recuerdas hasta el detalle del deshilachado en la alfombrilla de la entrada. Todo esto te mantiene vivo.


Te miras las manos...han cambiado. Ahora son huesudas y te duelen al agarrar el periódico, incluso. Esta humedad te está matando. Lees el diario. Quieres ver si cuentan algo de ti, si están investigando tu secuestro. Pero nada. Al menos nada significativo. La realidad que te presentan a ratos no es tu realidad, en absoluto. Es su realidad.

¿Qué pensará tu mujer de ti? ¿Volverás a verla? Quizá le repugne este cuerpo castigado por el cautiverio. Este olor, esta debilidad...Ni siquiera tus manos podrían acariciarla ahora con deseo. Estás tan cansado...Quizá sea mejor morir aquí. Puede que lo haga...

Cuento los pasos: cuatro adelante, dos a la derecha, dos a la izquierda, cuatro pasos atrás,...podría ser un baile, casi. Pero es mi prisión. Mi agujero. Mi danza es con la muerte.

Oigo deslizarse los cerrojos de la pesada puerta. Y les oigo gritar al otro lado ¿Qué quieren ahora? Se abre la puerta...linternas, armas, miedo...me meo encima, literalmente. Tanto desear morir para hacerlo ahora de forma así de indigna...

¡Está aquí!- gritan- Señor, venimos a liberarle. Tranquilo, todo ha terminado.- Me dice uno.

No le creo. Vienen a sacrificarme. Soy un ratoncillo acorralado, encaramado a una viga de la que no pretendo soltarme. No he deseado tanto salir a la luz del sol para que me saquen y me maten como a un animal enfermo ante su majestuosidad. Que lo hagan aquí mismo, si quieren hacerlo...No concibo que mi final vaya asociado a algo tan ansiado como a la magia del bendito sol.

Pero son mis rescatadores: Me sacan por un tubo de 56 cm de diámetro, por el mismo por el que había entrado hace tanto...Y por él salgo a la vida, como en un canal de parto...la luz me hace daño, tengo frío, estoy agotado, desorientado, quiero llorar a pleno pulmón, me cuesta andar,...Soy el único recién nacido de la historia que anda sobre su propio pie aunque, en realidad, soy un renacido.



Pongo mi contador a cero, porque aquí comienza de nuevo, la vida. Mi vida. Con 23 kilos menos...

miércoles, 21 de junio de 2017

VERDADES A MEDIAS...

En cierta ocasión encontró, aún con su esperanza perdida, a alguien que le concedió verdad.

Sin llegar a sentir amor, se creyó en una situación especial, y volvió a equivocarse.

Cansada de errar tantas veces, se dejó llevar y disfrutó sin pedir nada. Sin esperar nada...Se limitó a querer, abrazándose a la libertad de hacerlo y besando cada centímetro de la piel que cubría su manera de ver la vida: era libre para ello. Tenía derecho a fundirse con alguien que la reconociera, por fin. Se sentía plena.

Sin explicaciones, sin compromisos, sin confesiones dramáticas,...consiguió ser especial y única para la otra persona. Tanto, como se sabía a sí misma. Confió. Se mecía en una oleada de confianza, de amistad regada de buen sexo, de comprensión, de compañía,...y volvió a equivocarse.

Resultó ser demasiado buena para todo aquello. Resultó que lo que se le había concedido no era una verdad duradera y, una vez más, se alejaron de ella. Querer avanzar, compartir sutilezas, disfrutar del silencio roto por la cadencia compartida de una respiración que dormita...no eran objetivos comunes.

Acabó convertida en un trofeo que acumulaba polvo en un desván y fue sustituido por uno nuevo. Aún siendo un segundo premio.

Sabía que estaba por encima de eso, una vez más. Sabía que no era suyo el problema, sino de los que se marchan sin despedirse y sin atreverse a mirarla a la cara para decir adiós. Después de tantas confidencias, de tanta intimidad, de tantas conexiones inesperadas,...

Y sabía que, si volviera a sucederle, volvería a actuar de la misma manera, pues no se arrepentía de nada. Había perdido la esperanza de una verdad duradera y sólo se nutría, emocionalmente ya, de momentos que había obsequiado con toda su grandeza. Sin ser de nadie, ni para nadie.

Concluyó que, a pesar de la sal que su agua ahora emanaba, prefería la verdad a ratos que una mentira eterna.

Se sabía hermosa, grande, única,...siempre habría alguien que la amara, aún cuando ese amor le abrumara y se fuera en silencio por la puerta de atrás. Siempre la recordarían, aún prefiriendo dejarla de lado por saberla inalcanzable.

Ahora, entre lágrimas, revivía la historia tantas veces vivenciada. Se vaciaría de ellas, de amor y de verdad, costase el tiempo que costase. Y seguiría adelante con ella misma, que nunca se traicionaría.

Volvería a ser libre, a no esperar nada y se entregaría a crecer, a avanzar, a soñar...a su verdad.

lunes, 5 de junio de 2017

HÉROES

Desde muy pequeños nos inculcan historias de héroes omnipotentes. Personajes con capas, antifaces, trajes poderosos y habilidades sobrenaturales ¿Quién no ha deseado alguna vez hacer justicia, cuando no llega, y embutirse en un traje que le haga fuerte, sexy y poderoso? Creo que todos...

Yo misma quisiera ser "La mujer maravilla" y luchar contra las fuerzas del mal que tanto nos ahogan.

Luego la vida avanza y los héroes son otros: personas, como tu y como yo, que superan obstáculos relacionados con los miedos, la salud, situaciones laborales asfixiantes, inseguridades,...

A veces tienes de referente a gente no relacionada contigo y tu admiración es alta. Otras veces, las más afortunadas, esta admiración es infinita y se deposita sobre personas a las que amas. Es cuando, de forma súbita, se te presentan los verdaderos héroes.

Unos han vagado sin saber qué quieren hacer con su vida porque son diferentes y no encuentran dónde encajar del todo. Te muestran su calidad humana, su apoyo incondicional, inmenso amor hacia los suyos y una infinita sensibilidad artística y  personal, que complementan con fuerza física adiestrada. Por supuesto, tienes dudas de estar a la altura de semejantes cualidades, aunque muchas veces te hayas visto reflejada en sus ojos y en su carácter.

Otros han luchado toda la vida creyéndose fuera de lugar por no estar en lo más alto. Acumulan éxito académico y laboral sustentado por un esfuerzo y tesón sin parangón. Han tratado de ser perfeccionistas y cuidar hasta el último detalle en todo lo que hacen, poniendo algunas veces en juego su salud. Siendo autocríticos hasta el castigo y sin rendición. No obstante, obtienen lo que desean y son la muestra de que todo esfuerzo tiene su recompensa. Otro superpoder.

Por otro lado están los que tratan de tirar muros emocionales a pesar de los miedos. Luchadores incansables desde que llegan al mundo. Independientes. Grandes profesionales. Madres. Doblemente madres. 



Los que han mirado de frente a la posibilidad de una grave enfermedad y ante el susto han decidido vivir. Y crecer. Y avanzar con miedo, pero avanzar. Como la vida...Cayendo, algunas veces literalmente, mostrando gestos de dolor y alzándose luego para sacudirse el polvo y elegir la alternativa. Porque muchas veces, ante la mirada de otros, uno pretende ser un héroe con los superpoderes de los demás, lo cual es imposible si los superpoderes propios difieren.

Luego se unen todos, como en un cómic de Marvel, y el puzzle comienza a encajar: el ya hombre que no las deja caer con su mezcla de fuerza y sensibilidad físico-psicológica, la luchadora perfeccionista y la valiente. Así, sin más: la valiente. Y de esa manera se materializan los sueños, así como se cruzan metas.


Llegas a casa, repasas la jornada y llorando de emoción te das cuenta de lo más fundamental: lo que estos héroes te proporcionan, lo que te enseñan, nunca podrá reemplazarlo un cómic.


A mis hermanos.