Nos pasamos la vida posponiendo, quejándonos de la falta de tiempo.
El trabajo, la compra, los pagos, los niños,...nunca hay tiempo.
No quedamos, por el tiempo. No hacemos deporte, por el tiempo. No cocinamos, porque en el super nos venden tiempo envasado. Pero nunca es suficiente....
Un día, sin más, alguien te cuenta que uno de los tuyos no está bien. Que la incertidumbre de la pesada espada de Damocles planea sobre su cabeza. Y paras...Piensas en qué has hecho con tu tiempo y en todo lo que te queda por hacer. Piensas en el tiempo de la otra persona, en la distancia que te separa de ella y en la frustración de no haber compartido más. Porque es ahora, en su momento más difícil, cuando te das cuenta de cuánto la aprecias, y sabes que decírselo no viene a cuento. Puede que suene más a un consuelo propio y egoísta que a una declaración sincera. Y te callas...aunque lo estés gritando por dentro.
Es entonces cuando te ves llorando su drama (empatizar, lo llaman) y necesitas parar a vomitarlo en un papel. Y así, sin darte cuenta, empiezas a escribir de nuevo.
Sucede que, de forma inesperada, de repente hay tiempo. Un tiempo para no rendirse al dolor y agradecer que estamos vivos. Un tiempo para soñar con el fin de los malos días y con la fe de nuevos comienzos...
Toda mi vida he amado leer y escribir. He amado las letras hasta cuando tenía que estar pendiente de las muñecas... Creo que ya ha llegado mi momento de expresarlo en público En este espacio procuraré expresar mis reflexiones, las cosas que me inquietan, que amo o que pierdo y me tomaré la libertad de rescatar textos que tenía olvidados en alguna carpeta del portátil. Espero que lo disfruten. Millones de gracias por acercarse a mi rincón de escritura.
jueves, 17 de enero de 2019
domingo, 18 de febrero de 2018
TALLER DE ESCRITURA. RETO NÚMERO 12: EL REFLEJO
Se miran en un charco y no se reconocen. La cara es distinta a la que encuentran en los espejos o a la que aparece en las fotografías. Sucede en el Parque de Las Ranas...
Salí de la Biblioteca. Había leído sobre el mito de Medusa. Divagaba sobre lo injusto de su fortuna. Pensaba en su ausencia de culpa pues, víctima del abuso sexual y de poder de Poseidón, Atenea la había convertido en monstruo. Presa de los celos, llegó a ordenar a su hijo Perseo que la ejecutara.
Dioses demasiado humanos...¿Quiénes eran aquí los mostruos?
Al pasar por la Fuente de Las Ranas, observé a una joven pareja que lanzaba una moneda al agua. Seguí su itinerario y pude ver lo que me devolvía mi reflejo. Me acerqué.
Serpientes sobre mi cabeza...
Sorprendida, escudriñé la imagen. Lo que el reflejo me devolvió fue el destello de unos ojos chispeantes.
Intenté moverme. No pude...Quise hablar, pero mi voz quedó atrapada en el frío pétreo de mi garganta.
Era ella...Y mirarme fijamente me había petrificado dejando así, a Perseo, sin venganza que ejecutar.
viernes, 1 de diciembre de 2017
MIENTRAS, LLUEVE...
Llueve. Llueve serenamente y la tarde se aparca.
La humedad eléctrica se empapa.
El agua nos envuelve con su rito tonificante.
El olor a aire limpio, por fin, lo impregna todo. La tierra mojada que absorbe el sagrado elemento se convierte en matriz, en lugar para la vida.
Caminar sobre los adoquines limpios y escuchar chasquidos a cada paso. Respirar...pensar que el aire no es el de ayer, que se ha transformado, purificado...
La lluvia...la lluvia que se lleva todo lo feo, lo malo, lo sucio,...el agua serena que barre impurezas a ritmo de goteo cristalino.
La vida que revienta verde, tierna, entre adoquines, a modo de improvisado tiesto.
Sería hermoso que algo así se potenciara, elevando aún más si cabe su valor...Y que la lluvia fuera siempre este regalo que, además, arrastrara nuestras miserias, maldades y miedos...sepultándolos a todos en el barranco del olvido.
Mientras, hoy se me enjuaga el alma de agradecimiento. Y es que, de momento llueve, que no es poco....
lunes, 27 de noviembre de 2017
LAS ZAPATILLAS BLANCAS
Una mañana me crucé con ella.
Iba elegantemente vestida, con su falda de traje sastre y su camisa abotonada. Perfectamente conjuntados los colores.
En los pies llevaba enfundadas unas deportivas blancas, flamantes, como recién compradas.
En realidad tenían algo más de un año, pero las trataba con tanto cuidado, que parecía levitar a cada paso.
Alguien que la conocía le preguntó de dónde las había sacado y le contó que eran un regalo de sus hijos.
Cada día les llama y, muchas veces, no le cogen el teléfono. Se sabe algo "pesadilla", pero se siente reconfortada al oír sus voces.
Apenas vienen a visitarla y entiende que los nietos prefieran otros pasatiempos, así que no se los reprocha.
El médico le ha aconsejado caminar y sus hijos, siempre en todo, le han regalado esas zapatillas que la llevan a todas partes. Va a la iglesia, a hacer la compra, al centro de salud,...incluso alguna vez se presenta a ver a los suyos después de horas andando y sin avisar. Montada en su nuevo medio de transporte, consigue verles aunque sea con caras largas. Un saludo rápido con un "nada, que estaba de paso pero ya sigo", le sirven para calmar su apego y le hacen más dulce el camino de vuelta.
La observo alejarse, ligera, con su pelo impoluto y su ropa de señora elegante. Cualquiera reiría el contraste de su aspecto, pero se enternece el alma al saber que, en sus pies, lleva conectado el vínculo con los suyos.
domingo, 26 de noviembre de 2017
A SOLAS CON SUS PEDAZOS...
Hoy le ha vuelto a suceder...
El monstruo que vive en sus entrañas ha vuelto a hacer acto de presencia. Ha mordido sin piedad su vientre clavando los dientes de sierra en un ataque sostenido y vil. Sin dejarla respirar. Otra vez...
Se pregunta qué ha hecho mal. Se cuestiona cómo es posible tanta lucha, por tanto tiempo, para sacar ese parásito hiriente de su cuerpo...y se viene abajo. No entiende este castigo por ser mujer. No lo comprende. Fuerte, luchadora...no sabe si este cansancio supone una rendición o un reponer fuerzas para seguir adelante. Para resistir...
Pero hoy no. Está demasiado exhausta. Y puede que mañana tampoco, ni la semana que viene. Realmente no tiene ganas de seguir.
Y aunque una voz interior le grita que debe hacerlo, por ella y por todas las que son como ella, se permite caer. Ya habrá tiempo de levantarse...
Este reto le toca superarlo sola. Nadie puede sostener su dolor: ni el físico, ni el del alma. Ese que la tortura, que no la deja sentirse a la altura. Como si ser más o menos hembra se midiera por un rasero.
Ahora calla...espera a retomar fuerzas para continuar. Desconoce si lo hará resignadamente o con más ahínco. No lo sabe. Y no quiere decidirlo ahora. Sólo desea cerrar los ojos y no sentir nada por un espacio de tiempo.
Ya se levantará, paciencia...Hoy le ha tocado caer con tanta fuerza, que trata de adaptarse al frío y la dureza del suelo. Al golpe que la ha tirado de bruces.
Y se acuerda de Frida. Y quiere ser como ella regalando a todos su propia imagen de resistencia, aún percibiendo que hoy su cuerpo se le ha roto. Que se rompe un poco cada vez.
Desde los pedazos, planea sacar la fuerza y volver a ponerse en pie.
Ya lo hará, ya...Puede que mañana empiece...
TALLER DE ESCRITURA. RETO 11: LA METAMORFOSIS.
Te despiertas y no reconoces ni la habitación de la casa. Llegan unos niños que no conoces y te abrazan. Te miras en el espejo y no eres quien creías que eras al acostarte. Luego sales a comprar el periódico y te saludan con un nombre que no es el tuyo.
(...)
El quiosquero se alegra de verme. Se emociona. Casi sollozando me pregunta que cómo estoy. Dice que no se puede creer este milagro. Con lo que he pasado...
Se acerca una mujer joven que se tapa la boca ahogando, sin éxito, un grito:
- Ana, ¿cómo estás?
Estoy soñando. Seguro. ¿Quién es Ana? ¿Quién es la mujer que se refleja en el cristal de la marquesina de enfrente?
Me considero una traidora. Soy una gran farsa. Y ellos me tocan, me abrazan, me transmiten su cariño sin conocerme realmente.
- ¡Te veo estupenda! ¿Qué te dicen los médicos?- . Pregunta la chica.
- La verdadera pregunta es...-añade el kiosquero- ¿cómo se siente uno con el corazón de otro ser humano latiendo en su pecho?...Pobre mujer. Bendita sea por su generosidad y que Dios la compense por su mala estrella. Qué curiosa, la vida.
Si ellos supieran...
jueves, 16 de noviembre de 2017
LA PIARA.
Érase una vez una piara de cerdos que, cuando se unía, salía por el mundo a ensuciarlo todo con sus excrementos. Sin respeto ni pudor alguno, se cagaba impunemente en la vida de los demás.
Bromeaban y presumían de sus actos con otros cerdos que, a su vez, guardaban silencio y reían con gran maldad. Como viejos puercos desdentados.
Pero sucedía que los cerdos no se sabían tal cosa. Creían, ilusos de sí, que eran lobos. Y pensaban que sus manchas de mierda ácida y nauseabunda, eran propias de esta especie regia y hermosa.
En otra parte del mundo existía una lobezna muy confusa. Alocada, rebelde,...creía equivocadamente que era tan solo una cerda. Un día se topó con la piara. No recuerda muy bien cómo, pero acabó untada de mierda por todas partes. La obligaron, incluso, a comerla. Y la dejaron tirada cual cerdo degollado en una esquina del matadero.
Nuestra lobezna gritó valiente de rabia. Dio un paso adelante en nombre de toda la comunidad loba, aún a riesgo de ser juzgada por todos.
Cuando gritó soltó un aullido. Tan lastimero, tan profundo, que no hubo más remedio que escucharla. No se trataba de un aullido propio, sino uno representativo de todas las lobas heridas. Así descubrió quién era en realidad y animó a otras lobas a romper su silencio.
La piara chilla negando ahora su "hazaña" con un grito repugnante y chirriante, difícil de soportar: que la loba quería, dicen. Que disfrutaba revolcándose con ellos en su mierda, dicen. Y que pareció no importarle que la abandonaran sola, indefensa y despellejada.
Es lo que sucede cuando un cerdo juega a ser lobo...que no sabe hacerlo.
La comunidad cerda también chilla. Chilla que no los quiere, que les repudian. Chillan que no están dispuestos a compartir lodazal y comienzan a entender, por primera vez, lo que es sentir asco.
Algunos les defienden, aún a riesgo de ser expulsados de su especie y es que...hay quien ni siquiera es digno de ser cerdo.
Ahora debe decidir un juez, pero desconocemos su especie. Y lo cierto es que...omitiendo pruebas de peso y admitiendo otras propias de la Santa Inquisición, nos hace sospechar que estamos ante un cerdo con piel de lobo...
Decida el juez-cerdo-lobo lo que decida, la comunidad cerda rechaza ya a la piara. Y si salen a la calle nuevamente, la comunidad loba, la verdadera manada, los vigilará de cerca. Es posible incluso, que todas las lobas que sean dignas de serlo, aquellas que no permiten que nada las coarte, les enseñen cómo actúa un lobo de verdad. Porque no dudarán en despedazarles a dentelladas para defender a los suyos. Sin mierdas que untar. Sólo a garras y dientes...
Porque una loba herida se lame sus dolores y se levanta. Pero un cerdo que ni siquiera es cerdo, chilla y se revuelca por temor, aún sin heridas.
Que cada uno asuma ahora su papel....y es que el cuento, desde la Edad Media, ha cambiado mucho...
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