Tengo la sensación de que hoy se decide algo importante. Me pasa siempre, desde hace unos años, que cuando llega este día me acuerdo mucho de los que no están.
Miro atrás y veo lo que nos ha dado su historia. Me acuerdo de los que lucharon por nosotros, arriesgándose cuando una dictadura no permitía opinar. Ni discrepar...Ni respirar...De los que vivieron el cambio en primera persona y me incluyeron en él. Hasta que se fueron. Y el cambio quedó flotando inerte, como si de alguna manera hubiera dependido de ellos.
Me acuerdo de los que trabajaron desde niños. De aquellos a los que sacaron del colegio para darle sustento a sus padres y hermanos. Aquellos a los que les robaron su infancia por la jodida mala estrella de haber nacido pobres.
Recuerdo, también, cómo me contaron que esa historia se hizo bucle generación tras generación, y cómo la idea de plantearse tener educación era una utopía.
Me acuerdo de los que iban a votar, fijándose bien en la insignia del partido que, por fin, reconoció su derecho a cobrar por el trabajo de toda una vida. Sin saber leer...ni escribir...pero dando su voto con fe y agradecimiento, confiando ciegamente. Como el náufrago que, preso del pánico, se agarra al tablón.
Me acuerdo de mí misma, de muy niña, presenciando en la tele, en nuestro único canal, el ensañamiento de un hombrecillo ridículamente brillante con un animal imponente e indefenso. De cómo ciertas tardes, en hora taurina, se me permitía ver a un animal sufriendo mientras intentaba tragarme la merienda, que no bajaba. Y de cómo mi cabecita daba vueltas intentando justificar aquello. Aún hoy no puede hacerlo.
Me acuerdo de los gritos de las monjas hasta mearme encima en el colegio, por no saber ser lo suficientemente mártir a la hora de pedir disculpas. Y de recibir coscorrones con el sello de un anillo parroquial, por no apartarme cuando me tomaban una foto el día de mi comunión y estar ocupando el caprichoso paso del cura. Como si recibir el cuerpo de Cristo te dotara de sensores traseros....
Me acuerdo de la primera vez que voté y de cuán lejanos me parecían los problemas de este país entonces.
Me acuerdo de cuando votaron mis hermanos pequeños. Y de la tradición de ir en piña a ejercer nuestro derecho y deber. Muchas veces con dudas porque lo teníamos ya todo y la política ya entonces consistió en empezar a arrebatarnos.
Hoy se juega mucho...demasiadas cartas sobre la mesa, jugadas en un póker lleno de faroles...no queda otra salida que encomendarme, que elegir, ahora que aún puedo.
Por todos aquellos que no están y que, de alguna manera, me regalaron sus historias para que hoy no quiera volver atrás. Por mí misma porque, como ellos, necesito creer en algo.
Porque en este país, aunque a veces se esfuerce en olvidar, debe existir la memoria.
Y por los que vienen detrás, a quienes deberíamos incluir en nuestra historia.
Toda mi vida he amado leer y escribir. He amado las letras hasta cuando tenía que estar pendiente de las muñecas... Creo que ya ha llegado mi momento de expresarlo en público En este espacio procuraré expresar mis reflexiones, las cosas que me inquietan, que amo o que pierdo y me tomaré la libertad de rescatar textos que tenía olvidados en alguna carpeta del portátil. Espero que lo disfruten. Millones de gracias por acercarse a mi rincón de escritura.
domingo, 28 de abril de 2019
domingo, 21 de abril de 2019
TIEMPO
Tiempo para pensar. Para escribir. Para aburrirse.
Tiempo para reencontrarnos. Para observarnos por dentro.
Tiempo para reflexionar en la vida que llevamos y en si queremos llevar otra.
Tiempo... El que hemos malgastado anteponiendo los deseos de otros. El que ya no vuelve. El que dejaste en una discusión, un beso, un dolor,...
El tiempo que compartiste con amor. El que fue correspondido y el que no...
El tiempo que se consume como la ceniza de un cigarro y que nos deja claro que no somos los de ayer. Ni siquiera los que se acostaron anoche en esta misma cama. Ni los de hace un rato.
Necesitamos tiempo. Nos pasamos nuestra existencia pidiendo créditos de tiempo a la vida. Como si fuera eterna. Como si naciéramos con el sello de una garantía contabilizada.
Tiempo. Dame tiempo para reponerme. Necesito tiempo para descansar. No tengo tiempo. NO-TENGO-TIEMPO...Dejarnos convencer por esta falacia y su trampa. Usar como propias las palabras que, por derecho, sólo pertenecen al moribundo o al sentenciado a muerte...y repetirlas como un mantra. Sentenciándonos. Desahuciándonos en vida...
Tiempo para reencontrarnos. Para observarnos por dentro.
Tiempo para reflexionar en la vida que llevamos y en si queremos llevar otra.
Tiempo... El que hemos malgastado anteponiendo los deseos de otros. El que ya no vuelve. El que dejaste en una discusión, un beso, un dolor,...
El tiempo que compartiste con amor. El que fue correspondido y el que no...
El tiempo que se consume como la ceniza de un cigarro y que nos deja claro que no somos los de ayer. Ni siquiera los que se acostaron anoche en esta misma cama. Ni los de hace un rato.
Necesitamos tiempo. Nos pasamos nuestra existencia pidiendo créditos de tiempo a la vida. Como si fuera eterna. Como si naciéramos con el sello de una garantía contabilizada.
Tiempo. Dame tiempo para reponerme. Necesito tiempo para descansar. No tengo tiempo. NO-TENGO-TIEMPO...Dejarnos convencer por esta falacia y su trampa. Usar como propias las palabras que, por derecho, sólo pertenecen al moribundo o al sentenciado a muerte...y repetirlas como un mantra. Sentenciándonos. Desahuciándonos en vida...
EL ABRAZO
Hoy me he sentado a observar. Simplemente a observar...
Sentada en la terraza he mirado al cielo estudiando la dirección del sol y esperando disfrutar de su caricia en mi cara, pero han aparecido las nubes.
El viento las deslizaba suavemente sobre mi cabeza, ocultando el rostro del sol, pero sin dejarlas descansar en su viaje de ida.
Se mueven, se deshacen, incluso se desprenden. Tienen el poder de tornar el aire en frío pero, si dejan respirar al sol, éste me calienta los hombros como el abrazo añorado de un buen amigo.
Continúa soplando el viento. Ora intenso, ora leve y riguroso, arrebatando el dominio al sol, siempre acompañado de aquellas formas de espuma blanca y algodón desmadejado. Vuelvo a sentir el frío desangelado en mis hombros, como si ya nadie me abrazara.
Me encojo doblando las piernas contra el pecho y trato de pensar en mi abrazo. En el calor que produce en otros mi abrazo. Y considero que debo retroalimentarme de esta energía gratificante del abrazo de mi mejor amiga...Es así como, por arte del amor propio, vuelve a asomar el sol.
Sentada en la terraza he mirado al cielo estudiando la dirección del sol y esperando disfrutar de su caricia en mi cara, pero han aparecido las nubes.
El viento las deslizaba suavemente sobre mi cabeza, ocultando el rostro del sol, pero sin dejarlas descansar en su viaje de ida.
Se mueven, se deshacen, incluso se desprenden. Tienen el poder de tornar el aire en frío pero, si dejan respirar al sol, éste me calienta los hombros como el abrazo añorado de un buen amigo.
Continúa soplando el viento. Ora intenso, ora leve y riguroso, arrebatando el dominio al sol, siempre acompañado de aquellas formas de espuma blanca y algodón desmadejado. Vuelvo a sentir el frío desangelado en mis hombros, como si ya nadie me abrazara.
Me encojo doblando las piernas contra el pecho y trato de pensar en mi abrazo. En el calor que produce en otros mi abrazo. Y considero que debo retroalimentarme de esta energía gratificante del abrazo de mi mejor amiga...Es así como, por arte del amor propio, vuelve a asomar el sol.
jueves, 17 de enero de 2019
TIEMPO DE...
Nos pasamos la vida posponiendo, quejándonos de la falta de tiempo.
El trabajo, la compra, los pagos, los niños,...nunca hay tiempo.
No quedamos, por el tiempo. No hacemos deporte, por el tiempo. No cocinamos, porque en el super nos venden tiempo envasado. Pero nunca es suficiente....
Un día, sin más, alguien te cuenta que uno de los tuyos no está bien. Que la incertidumbre de la pesada espada de Damocles planea sobre su cabeza. Y paras...Piensas en qué has hecho con tu tiempo y en todo lo que te queda por hacer. Piensas en el tiempo de la otra persona, en la distancia que te separa de ella y en la frustración de no haber compartido más. Porque es ahora, en su momento más difícil, cuando te das cuenta de cuánto la aprecias, y sabes que decírselo no viene a cuento. Puede que suene más a un consuelo propio y egoísta que a una declaración sincera. Y te callas...aunque lo estés gritando por dentro.
Es entonces cuando te ves llorando su drama (empatizar, lo llaman) y necesitas parar a vomitarlo en un papel. Y así, sin darte cuenta, empiezas a escribir de nuevo.
Sucede que, de forma inesperada, de repente hay tiempo. Un tiempo para no rendirse al dolor y agradecer que estamos vivos. Un tiempo para soñar con el fin de los malos días y con la fe de nuevos comienzos...
El trabajo, la compra, los pagos, los niños,...nunca hay tiempo.
No quedamos, por el tiempo. No hacemos deporte, por el tiempo. No cocinamos, porque en el super nos venden tiempo envasado. Pero nunca es suficiente....
Un día, sin más, alguien te cuenta que uno de los tuyos no está bien. Que la incertidumbre de la pesada espada de Damocles planea sobre su cabeza. Y paras...Piensas en qué has hecho con tu tiempo y en todo lo que te queda por hacer. Piensas en el tiempo de la otra persona, en la distancia que te separa de ella y en la frustración de no haber compartido más. Porque es ahora, en su momento más difícil, cuando te das cuenta de cuánto la aprecias, y sabes que decírselo no viene a cuento. Puede que suene más a un consuelo propio y egoísta que a una declaración sincera. Y te callas...aunque lo estés gritando por dentro.
Es entonces cuando te ves llorando su drama (empatizar, lo llaman) y necesitas parar a vomitarlo en un papel. Y así, sin darte cuenta, empiezas a escribir de nuevo.
Sucede que, de forma inesperada, de repente hay tiempo. Un tiempo para no rendirse al dolor y agradecer que estamos vivos. Un tiempo para soñar con el fin de los malos días y con la fe de nuevos comienzos...
domingo, 18 de febrero de 2018
TALLER DE ESCRITURA. RETO NÚMERO 12: EL REFLEJO
Se miran en un charco y no se reconocen. La cara es distinta a la que encuentran en los espejos o a la que aparece en las fotografías. Sucede en el Parque de Las Ranas...
Salí de la Biblioteca. Había leído sobre el mito de Medusa. Divagaba sobre lo injusto de su fortuna. Pensaba en su ausencia de culpa pues, víctima del abuso sexual y de poder de Poseidón, Atenea la había convertido en monstruo. Presa de los celos, llegó a ordenar a su hijo Perseo que la ejecutara.
Dioses demasiado humanos...¿Quiénes eran aquí los mostruos?
Al pasar por la Fuente de Las Ranas, observé a una joven pareja que lanzaba una moneda al agua. Seguí su itinerario y pude ver lo que me devolvía mi reflejo. Me acerqué.
Serpientes sobre mi cabeza...
Sorprendida, escudriñé la imagen. Lo que el reflejo me devolvió fue el destello de unos ojos chispeantes.
Intenté moverme. No pude...Quise hablar, pero mi voz quedó atrapada en el frío pétreo de mi garganta.
Era ella...Y mirarme fijamente me había petrificado dejando así, a Perseo, sin venganza que ejecutar.
viernes, 1 de diciembre de 2017
MIENTRAS, LLUEVE...
Llueve. Llueve serenamente y la tarde se aparca.
La humedad eléctrica se empapa.
El agua nos envuelve con su rito tonificante.
El olor a aire limpio, por fin, lo impregna todo. La tierra mojada que absorbe el sagrado elemento se convierte en matriz, en lugar para la vida.
Caminar sobre los adoquines limpios y escuchar chasquidos a cada paso. Respirar...pensar que el aire no es el de ayer, que se ha transformado, purificado...
La lluvia...la lluvia que se lleva todo lo feo, lo malo, lo sucio,...el agua serena que barre impurezas a ritmo de goteo cristalino.
La vida que revienta verde, tierna, entre adoquines, a modo de improvisado tiesto.
Sería hermoso que algo así se potenciara, elevando aún más si cabe su valor...Y que la lluvia fuera siempre este regalo que, además, arrastrara nuestras miserias, maldades y miedos...sepultándolos a todos en el barranco del olvido.
Mientras, hoy se me enjuaga el alma de agradecimiento. Y es que, de momento llueve, que no es poco....
lunes, 27 de noviembre de 2017
LAS ZAPATILLAS BLANCAS
Una mañana me crucé con ella.
Iba elegantemente vestida, con su falda de traje sastre y su camisa abotonada. Perfectamente conjuntados los colores.
En los pies llevaba enfundadas unas deportivas blancas, flamantes, como recién compradas.
En realidad tenían algo más de un año, pero las trataba con tanto cuidado, que parecía levitar a cada paso.
Alguien que la conocía le preguntó de dónde las había sacado y le contó que eran un regalo de sus hijos.
Cada día les llama y, muchas veces, no le cogen el teléfono. Se sabe algo "pesadilla", pero se siente reconfortada al oír sus voces.
Apenas vienen a visitarla y entiende que los nietos prefieran otros pasatiempos, así que no se los reprocha.
El médico le ha aconsejado caminar y sus hijos, siempre en todo, le han regalado esas zapatillas que la llevan a todas partes. Va a la iglesia, a hacer la compra, al centro de salud,...incluso alguna vez se presenta a ver a los suyos después de horas andando y sin avisar. Montada en su nuevo medio de transporte, consigue verles aunque sea con caras largas. Un saludo rápido con un "nada, que estaba de paso pero ya sigo", le sirven para calmar su apego y le hacen más dulce el camino de vuelta.
La observo alejarse, ligera, con su pelo impoluto y su ropa de señora elegante. Cualquiera reiría el contraste de su aspecto, pero se enternece el alma al saber que, en sus pies, lleva conectado el vínculo con los suyos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


