domingo, 30 de junio de 2019

CAROLA

Ser valiente no significa no tener miedo.

Ser valiente es saltar por encima de quien te mantiene contra las cuerdas, cuando la presión del miedo se convierte en adrenalina.

Eso es Carola.

Carola estaba en su casa. Con su dinero, con su familia, con sus cosas,...y un día tomó los mandos de una nave y la convirtió en el refugio flotante de cuarenta personas.

Podía haber estado, como todos nosotros, sentada en su sofá viendo en las redes morir gente que huye hacia ninguna parte, pero decidió que no.

Carola le dio un nuevo significado a la expresión "raza aria". Nos cambió el concepto.

Decidió que ella, siendo rica, blanca y alemana, no iba a permitir que nadie le dijera que no se podían salvar cuarenta vidas sin rumbo. Nadie.

Después de una espera asfixiante como una garra presionando, decidió que ya no era necesario seguir pidiendo permiso. Que el permiso ya lo habían dado esas cuarenta madres que habían parido a esta gente y que les habían soltado al mundo para vivir. No para morir en vida.

Treinta y un años y cuarenta y ocho horas de espera. Treinta y un años y toda su energía puesta en un desafío burocrático internacional. Treinta y un años para dar cuarenta oportunidades e intentar reparar cuarenta vidas rotas. Y así, de repente, la historia nos da la vuelta.

Algunos dicen que traficaba con personas. Traficar es llevar a cabo operaciones comerciales. Y comerciar es obtener beneficios mediante compra, venta o intercambio.

Carola no intercambia nada. Carola tiene y con lo que tiene, hace. Mejora el mundo.

Le ha lavado la imagen a un país cuadriculado, duro, con un pasado oscuro. 

Saltando por encima de quien la aprieta contra las cuerdas, siendo mujer, ha atracado en puerto para cambiar las cosas. Y así, de un plumazo, nos ha demostrado que los nazis hoy, son otros.


domingo, 23 de junio de 2019

LA NUEVA CAPERUCITA

Me sentaría frente a ti y te abrazaría con los ojos, porque con el alma ya lo he hecho. Ni siquiera usaría mis brazos, pues tu cuerpo para mí es sagrado y un abrazo sin tu permiso no procede. Decides tu. Controlas tu. No dejes de creerte eso.

Yo he salido a la calle a gritar por ti. Por tus derechos. Por los míos. Por los nuestros...

He llorado de rabia cuando te han pisoteado sin reconocerte como víctima ni como ser humano.

He pensado en tu coraje, en tu capacidad de aguante y tu valor. En la presión de la incertidumbre entre bajar la cabeza otorgando con el silencio o luchar por tus derechos, que habían quedado desnudos y heridos para siempre en el portal de un edificio. 

He pensado en los tuyos. En tu madre y su dolor, con la imagen del bebé que albergó en su interior, que parió con valentía y que un día cupo en sus brazos, vapuleada y humillada. Porque una extensión de su carne ha sido violada en bucle durante dos años. Sometida al escarnio público, a la mofa de los "hombres de la justicia", y a la de las hienas carroñeras...

He pensado en tu padre y su impotencia, porque a la pequeña que protegió y consoló de sus primeras caídas, la habían dejado tirada. En su morderse la lengua en el trabajo para no matar a nadie. En sus dudas, sus miedos. En sus noches sin dormir.

También en tus amigos íntimos. Callados. Observando. Escuchando tus lamentos, esperando por una sentencia justa. 

Y en los menos amigos. Aquellos que se habrán alejado por tu "comportamiento sucio". Los que también te han juzgado y te han dado la espalda.

Me he preguntado cuántos juicios paralelos más habrás tenido que soportar. Sola. Fuerte. Inamovible.

He imaginado noches de llanto amargo al irte a dormir, sobre la misma cama donde no hace tanto descansaban muñecas.

He sentido desde aquí la rabia, el dolor de la injusticia, la inquisición absurda...y también he llorado.

Necesito darte las gracias por el precedente que ha sentado tu resistencia.

Ya no volverás a ser la misma. Nunca más. Pero te aseguro que nosotras tampoco. 

Gracias por no rendirte.

Quisiera prometerte que se acabó, que no hay más, pero eso no puedo hacerlo. Lo que sí puedo jurarte es que has sido parte importante de la historia de este país y que has mejorado el final del cuento.

Que estos lobos ya no se comen a las niñas, porque esta Caperucita se ha mantenido firme peleando hasta mandarlos a la perrera. 

Creo que la propia Justicia se ha quitado la venda para mirarte a la cara y darte las gracias mirándote a los ojos. Ella también te abraza...

domingo, 28 de abril de 2019

HOY...ES MAÑANA

Tengo la sensación de que hoy se decide algo importante. Me pasa siempre, desde hace unos años, que cuando llega este día me acuerdo mucho de los que no están.

Miro atrás y veo lo que nos ha dado su historia. Me acuerdo de los que lucharon por nosotros, arriesgándose cuando una dictadura no permitía opinar. Ni discrepar...Ni respirar...De los que vivieron el cambio en primera persona y me incluyeron en él. Hasta que se fueron. Y el cambio quedó flotando inerte, como si de alguna manera hubiera dependido de ellos.

Me acuerdo de los que trabajaron desde niños. De aquellos a los que sacaron del colegio para darle sustento a sus padres y hermanos. Aquellos a los que les robaron su infancia por la jodida mala estrella de haber nacido pobres.

Recuerdo, también, cómo me contaron que esa historia se hizo bucle generación tras generación, y cómo la idea de plantearse tener educación era una utopía.

Me acuerdo de los que iban a votar, fijándose bien en la insignia del partido que, por fin, reconoció su derecho a cobrar por el trabajo de toda una vida. Sin saber leer...ni escribir...pero dando su voto con fe y agradecimiento, confiando ciegamente. Como el náufrago que, preso del pánico, se agarra al tablón.

Me acuerdo de mí misma, de muy niña, presenciando en la tele, en nuestro único canal, el ensañamiento de un hombrecillo ridículamente brillante con un animal imponente e indefenso. De cómo ciertas tardes, en hora taurina, se me permitía ver a un animal sufriendo mientras intentaba tragarme la merienda, que no bajaba. Y de cómo mi cabecita daba vueltas intentando justificar aquello. Aún hoy no puede hacerlo.

Me acuerdo de los gritos de las monjas hasta mearme encima en el colegio, por no saber ser lo suficientemente mártir a la hora de pedir disculpas. Y de recibir coscorrones con el sello de un anillo parroquial, por no apartarme cuando me tomaban una foto el día de mi comunión y estar ocupando el caprichoso paso del cura. Como si recibir el cuerpo de Cristo te dotara de sensores traseros....

Me acuerdo de la primera vez que voté y de cuán lejanos me parecían los problemas de este país entonces.

Me acuerdo de cuando votaron mis hermanos pequeños. Y de la tradición de ir en piña a ejercer nuestro derecho y deber. Muchas veces con dudas porque lo teníamos ya todo y la política ya entonces consistió en empezar a arrebatarnos.

Hoy se juega mucho...demasiadas cartas sobre la mesa, jugadas en un póker lleno de faroles...no queda otra salida que encomendarme, que elegir, ahora que aún puedo.

Por todos aquellos que no están y que, de alguna manera, me regalaron sus historias para que hoy no quiera volver atrás. Por mí misma porque, como ellos, necesito creer en algo.

Porque en este país, aunque a veces se esfuerce en olvidar, debe existir la memoria.

Y por los que vienen detrás, a quienes deberíamos incluir en nuestra historia.




domingo, 21 de abril de 2019

TIEMPO

Tiempo para pensar. Para escribir. Para aburrirse.

Tiempo para reencontrarnos. Para observarnos por dentro.

Tiempo para reflexionar en la vida que llevamos y en si queremos llevar otra.

Tiempo... El que hemos malgastado anteponiendo los deseos de otros. El que ya no vuelve. El que dejaste en una discusión, un beso, un dolor,...

El tiempo que compartiste con amor. El que fue correspondido y el que no...

El tiempo que se consume como la ceniza de un cigarro y que nos deja claro que no somos los de ayer. Ni siquiera los que se acostaron anoche en esta misma cama. Ni los de hace un rato.

Necesitamos tiempo. Nos pasamos nuestra existencia pidiendo créditos de tiempo a la vida. Como si fuera eterna. Como si naciéramos con el sello de una garantía contabilizada.

Tiempo. Dame tiempo para reponerme. Necesito tiempo para descansar. No tengo tiempo. NO-TENGO-TIEMPO...Dejarnos convencer por esta falacia y su trampa. Usar como propias las palabras que, por derecho, sólo pertenecen al moribundo o al sentenciado a muerte...y repetirlas como un mantra. Sentenciándonos. Desahuciándonos en vida...

EL ABRAZO

Hoy me he sentado a observar. Simplemente a observar...

Sentada en la terraza he mirado al cielo estudiando la dirección del sol y esperando disfrutar de su caricia en mi cara, pero han aparecido las nubes.

El viento las deslizaba suavemente sobre mi cabeza, ocultando el rostro del sol, pero sin dejarlas descansar en su viaje de ida.

Se mueven, se deshacen, incluso se desprenden. Tienen el poder de tornar el aire en frío pero, si dejan respirar al sol, éste me calienta los hombros como el abrazo añorado de un buen amigo.

Continúa soplando el viento. Ora intenso, ora leve y riguroso, arrebatando el dominio al sol, siempre acompañado de aquellas formas de espuma blanca y algodón desmadejado. Vuelvo a sentir el frío desangelado en mis hombros, como si ya nadie me abrazara.

Me encojo doblando las piernas contra el pecho y trato de pensar en mi abrazo. En el calor que produce en otros mi abrazo. Y considero que debo retroalimentarme de esta energía gratificante del abrazo de mi mejor amiga...Es así como, por arte del amor propio, vuelve a asomar el sol.


jueves, 17 de enero de 2019

TIEMPO DE...

Nos pasamos la vida posponiendo, quejándonos de la falta de tiempo.

El trabajo, la compra, los pagos, los niños,...nunca hay tiempo.

No quedamos, por el tiempo. No hacemos deporte, por el tiempo. No cocinamos, porque en el super nos venden tiempo envasado. Pero nunca es suficiente....

Un día, sin más, alguien te cuenta que uno de los tuyos no está bien. Que la incertidumbre de la pesada espada de Damocles planea sobre su cabeza. Y paras...Piensas en qué has hecho con tu tiempo y en todo lo que te queda por hacer. Piensas en el tiempo de la otra persona, en la distancia que te separa de ella y en la frustración de no haber compartido más. Porque es ahora, en su momento más difícil, cuando te das cuenta de cuánto la aprecias, y sabes que decírselo no viene a cuento. Puede que suene más a un consuelo propio y egoísta que a una declaración sincera. Y te callas...aunque lo estés gritando por dentro.

Es entonces cuando te ves llorando su drama (empatizar, lo llaman) y necesitas parar a vomitarlo en un papel. Y así, sin darte cuenta, empiezas a escribir de nuevo.

Sucede que, de forma inesperada, de repente hay tiempo. Un tiempo para no rendirse al dolor y agradecer que estamos vivos. Un tiempo para soñar con el fin de los malos días y con la fe de nuevos comienzos...

domingo, 18 de febrero de 2018

TALLER DE ESCRITURA. RETO NÚMERO 12: EL REFLEJO

Se miran en un charco y no se reconocen. La cara es distinta a la que encuentran en los espejos o a la que aparece en las fotografías. Sucede en el Parque de Las Ranas...


Salí de la Biblioteca. Había leído sobre el mito de Medusa. Divagaba sobre lo injusto de su fortuna. Pensaba en su ausencia de culpa pues, víctima del abuso sexual y de poder de Poseidón, Atenea la había convertido en monstruo. Presa de los celos, llegó a ordenar a su hijo Perseo que la ejecutara.

Dioses demasiado humanos...¿Quiénes eran aquí los mostruos? 

Al pasar por la Fuente de Las Ranas, observé a una joven pareja que lanzaba una moneda al agua. Seguí su itinerario y pude ver lo que me devolvía mi reflejo. Me acerqué.

Serpientes sobre mi cabeza...

Sorprendida, escudriñé la imagen. Lo que el reflejo me devolvió fue el destello de unos ojos chispeantes.

Intenté moverme. No pude...Quise hablar, pero mi voz quedó atrapada en el frío pétreo de mi garganta.

Era ella...Y mirarme fijamente me había petrificado dejando así, a Perseo, sin venganza que ejecutar.